Eflorescencias

Las eflorescencias son depósitos de sales cristalizadas, generalmente blanquecinas, que se posan en la superficie de ladrillos, tejas y pisos cerámicos o de hormigón.

Eflorescencia

Algunas sales solubles en agua pueden ser transportadas por capilaridad a través de los materiales porosos y ser depositadas en su superficie cuando se evapora el agua por efecto de los rayos solares y/o del aire. Generalmente tan sólo se trata de un problema estético sin mayores consecuencias para la fábrica.

Tipos de Eflorescencia

Comúnmente se distinguen dos tipos de eflorescencias:

  1. Eflorescencia Primaria: Se forma debido a la humedad de la obra recién terminada. Comúnmente este tipo de eflorescencia es inevitable, pero desaparece en pocos meses.
  2. Eflorescencia Secundaria: Aparecen en obras de más de un año de antigüedad debido a condiciones desfavorables propias de la estructura o del medio (alta porosidad, elevada humedad permanente, defectos constructivos, etc.). Son evitables.

Origen de las Sales:

Los morteros y sus agregados son la principal fuente de sales y causa de la aparición de la mayoría de las eflorescencias.

El terreno puede contener sales, el contacto directo entre el terreno y el muro o el suelo sumado a la humedad del mismo es otra de las causas frecuentes de eflorescencias.

Los ladrillos, baldosas y tejas pueden llegar a contener algunas sales. Debido a la composición química de las materias primas utilizadas en su proceso de manufactura y a las altas temperaturas utilizadas, es raro que éstas sean fuentes de eflorescencias. Sin embargo, como el lugar donde aparecen las manchas es en la superficie de los ladrillos, pisos o tejas, es común que erróneamente se culpe a estos materiales de ser la causa de las eflorescencias.

Origen del Agua:

  • La lluvia y el viento, que producen el ingreso de agua en el material cerámico y mortero disolviendo las sales.
  • Agua de condensación. Si bien los muros pueden estar aislados, a veces el agua se produce por condensación intersticial dentro de los mismos.
  • Agua utilizada en la obra. En algunos lugares el agua de pozo utilizada en la obra puede contener elevada concentración de sales.
  • El terreno donde está asentada la construcción generalmente es húmedo.

Debe preverse que la mampostería o el contrapiso no permitan el contacto de las sales y el agua.

El diseño juega un papel importante. Debe impedirse que se produzca este contacto mediante barreras impermeables, evitando fisuras, filtraciones, etc.

Prevención de las Eflorescencias

  • Debe evitarse, dentro de lo posible, el contacto entre la mampostería, las sales y el agua.
  • Utilizar morteros y materiales hidrófugos de reconocida calidad.
  • Para evitar la absorción de sales del suelo, se han de colocar correctas barreras antihumedad (láminas impermeables, corte capilar, etc).
  • En muros, tener especial cuidado al efectuar la capa aislante y azotado
  • evitar que la obra sea contaminada por sales solubles que provienen de suelos “contaminados” (productos industriales, con escombros o residuos orgánicos o inorgánicos).
  • Hay que impedir que en la obra se produzcan filtraciones de agua que mojen la fábrica por diferentes zonas a las normalmente expuestas. Si las eflorescencias no desaparecen durante los 2-3 primeros años y las manchas localizadas no llegan a desaparecer es posible que se esté dando esta situación. Es muy importante, pues, la correcta ejecución de los detalles constructivos, para evitar la entrada de agua.
  • Durante la ejecución de la obra hay que intentar que los ladrillos se mojen demasiado. En época de lluvias fuertes hay que cubrir la obra no terminada y el acopio de ladrillos a pie de obra.

Tratamiento de las Eflorescencias

Normalmente la eflorescencia desaparece tras varios ciclos de humectación-secado, pero para que desaparezcan de una forma rápida, se aconseja:

  • Limpieza con cepillo.
  • En los casos en que las sales están incluidas en los morteros, materiales cementicios o piezas cerámicas, la simple acción de la lluvia y el tiempo hacen desaparecer las eflorescencias.
  • Cuando el origen de las sales se encuentra en el terreno o agua de la zona y no existe alguna barrera que impida su paso (ej.: pared de ladrillos de un sótano en contacto directo con el suelo), deberá estudiarse una solución más compleja, tratando de impermeabilizar la pared.
  • Limpieza de las eflorescencias mediante lavado, debe hacerse en tiempo caluroso o seco pues el agua puede volver a disolver más sales en el interior de los cerámicos.
  • Limpieza con ácido: repetir el proceso de cepillar la fachada con un cepillo duro que no sea metálico y posteriormente arrastrar con agua limpia los restos, en caso de que persista, se mojaría abundantemente la fachada, se aplicaría agua con disolución de ácido clorhídrico  al 10% y posteriormente se lavaría. Esta práctica no es aconsejable, la aplicación repetida o en disoluciones muy concentradas es perjudicial para el material, debido a que puede penetrar a través de las juntas, perjudicando la unión de los ladrillos o pisos.

 

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